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03/12/2025
La crisis que atraviesa la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) volvió a golpear con fuerza a quienes dependen de ella para sobrevivir. Vilma, paciente oncológica, contó en una entrevista radial con FM Master’s la desesperante situación que vive desde que la Clínica San Jorge —uno de los principales prestadores del sistema— dejó de atender a afiliados por la millonaria deuda que mantiene el organismo estatal.
“Mi cáncer no puede esperar”, repitió varias veces, con la voz quebrada. Su testimonio dejó en evidencia el impacto directo de la parálisis administrativa y financiera que arrastra OSEF, una institución que desde hace meses enfrenta reclamos de afiliados, profesionales y prestadores.
Más de un mes sin medicación ni turnos médicos
Vilma explicó que desde el 31 de octubre no logra acceder a su medicación ni continuar el esquema de tratamiento que necesita de forma urgente. Según relató, la farmacia de OSEF no tiene stock de los remedios esenciales y, lejos de ofrecer soluciones, deriva a los pacientes a farmacias externas, muchas de las cuales tampoco entregan los fármacos debido a las deudas impagas de la obra social.
“¿Para qué tenemos una farmacia con cuatro o cinco empleados si no hay medicación? Solo te ponen un sello y te mandan a otra. Pero no es verdad que funcione al cien por cien. OSEF le debe a todo el mundo”, cuestionó.
La suspensión de servicios en la Clínica San Jorge agravó aún más su situación. “Tenía turno con un especialista por un dolor en el brazo izquierdo, el único que puedo usar, y me dijeron que ya no atienden afiliados de OSEF. En días más me tienen que inyectar la medicación para ver si el tumor retrocede. ¿Cómo hago ahora?”, expresó.
Tratamientos interrumpidos y medicación incompleta
La mujer denunció que ya no recibe calmantes ni productos básicos para aliviar los efectos secundarios del tratamiento, como el daño en su piel o el dolor estomacal. Indicó que su tratamiento quedó a mitad de camino: recibió Fulvestrant, un medicamento de cadena de frío, pero no el ácido hialurónico, fundamental para la reconstrucción del esófago.
“Si no tengo el otro, no sirve de nada. No puedo seguir el tratamiento. Mi cáncer no espera”, lamentó.
Vilma relató que hace más de un mes debió ir diez veces a la farmacia y que solo gracias a la buena voluntad de un empleado logró conseguir un medicamento desde Río Grande. “Me fueron quitando de a poco toda la medicación”, señaló.
“Yo aporté 33 años. ¿Dónde va la plata?”
La paciente apuntó directamente al Gobierno provincial y responsabilizó al gobernador Gustavo Melella por la crisis sanitaria. “Para mí el gobernador es un ladrón. Lo digo con todas las letras. Es lo peor que hemos tenido desde el ‘75”, lanzó.
Cuestionó además la falta de transparencia sobre el destino de los fondos que se descuentan mensualmente a los afiliados: “Yo aporté 33 años. Me siguen descontando como jubilada y hoy estoy sin atención. ¿Dónde va la plata?”.
Angustia, insomnio y solidaridad ciudadana
En medio del dolor, Vilma contó que vive con ansiedad permanente y miedo a no conseguir los remedios que necesita. “Yo tendría que estar tranquila, sabiendo qué día voy a tener mi medicación. Pero no duermo de noche pensando cómo voy a hacer”, expresó entre lágrimas.
Agradeció la solidaridad de vecinos que incluso le donaron medicación para continuar el tratamiento: “¿Cómo puede ser que la gente sea solidaria y el Gobierno no haga nada?”.
“Los pacientes no somos nada”
Por último, denunció la falta de respuestas institucionales y la pasividad de los organismos de control: “Hay una Comisión 5 que se mata trabajando, pero no solucionan nada. Los pacientes no somos nada. Estamos solos.”
El testimonio de Vilma expone con crudeza el deterioro del sistema de salud estatal fueguino y la crisis humanitaria que atraviesan cientos de afiliados a la OSEF, que hoy deben peregrinar entre farmacias y consultorios para acceder a lo más elemental: la posibilidad de seguir viviendo.
Con información de Red23Noticias