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11/03/2026
Dirigentes de los sectores más combativos de la CGT y de las CTA se mostraron este miércoles en Río Grande, para respaldar la protesta de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) frente al conflicto laboral en la empresa Aires del Sur, fabricante de aires acondicionados, que mantiene paralizada su producción y adeuda salarios a 140 trabajadores.
La presencia de los titulares de la UOM, Abel Furlán; de la Federación de Aceiteros, Daniel Yofra; y de ATE, Rodolfo Aguiar, buscó no sólo darle visibilidad nacional al reclamo, sino también marcar una línea de acción diferenciada de la conducción formal de la CGT, a la que acusan de mantener una actitud pasiva frente a las políticas laborales del gobierno de Javier Milei.
“No vamos a permitir que 140 familias queden abandonadas a su suerte”, plantearon en la provincia patagónica, en alusión al virtual cierre de la planta. El conflicto se agrava por la incertidumbre sobre la continuidad de la compañía y por la falta de definiciones empresarias y oficiales, lo que genera un clima de fuerte angustia entre los operarios.
En una conferencia realizada junto a trabajadores de Aires del Sur, Furlán advirtió que la paralización de la planta y las deudas salariales no son un hecho aislado, sino parte de una crisis industrial más extensa. En ese sentido, recordó el antecedente reciente del cierre de la fábrica de neumáticos FATE en San Fernando, donde más de 900 empleados perdieron su fuente de trabajo.
Desde el Frente de Sindicatos Unidos (FreSu), espacio que integran los tres dirigentes presentes, remarcaron que su estrategia será estar físicamente en cada conflicto. “El diálogo tiene que ser con los trabajadores en los sectores de trabajo, no sólo con los patrones o el Gobierno”, sostuvo Aguiar, quien adelantó que el FreSu buscará involucrarse en toda disputa laboral que surja en el país.
Los sindicalistas remarcaron que vienen desarrollando una agenda de paros, marchas y acciones directas desde que Milei impulsó su proyecto de reforma laboral. Según señalan, esa presión fue clave para que la conducción de la CGT avanzara en la convocatoria al paro general de febrero, el cuarto en lo que va de la actual gestión presidencial.
Además del apoyo en Tierra del Fuego, los gremios adelantaron un nuevo movimiento político-sindical: este viernes a las 11 brindarán una conferencia de prensa en la sede nacional de ATE, en Avenida Belgrano 2527 (Ciudad de Buenos Aires), donde anunciarán la puesta en marcha de su propia medición de la inflación.
El objetivo de ese indicador alternativo será contraponerlo al Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec, al que sectores gremiales cuestionan por considerar que no refleja con precisión el impacto del aumento del costo de vida sobre los trabajadores y jubilados. La iniciativa busca reforzar el discurso sindical sobre la pérdida del poder adquisitivo y aportar una herramienta para sustentar futuros reclamos salariales.
“El 2026 será el año más conflictivo de la era Milei”, advirtió Aguiar, al anticipar una intensificación del plan de lucha si no hay cambios en la política económica y laboral.
Con el trasfondo de cierres de plantas, suspensiones y despidos, el FreSu se prepara para sumar más organizaciones sindicales y consolidarse como un polo de resistencia frente a la agenda oficial. Mientras tanto, los trabajadores de Tierra del Fuego siguen en estado de asamblea a la espera de una respuesta que garantice el cobro de sus salarios y la continuidad de sus empleos.