Tensión política por la conectividad aérea en Tierra del Fuego

26/03/2020

A nivel mundial, el primer caso del coronavirus se reportó el 31 de diciembre de 2019 luego de que los primeros síntomas aparecieran tres semanas antes. Desde aquel momento pasaron dos meses hasta que el virus llegó a Argentina, luego de generar preocupación y miles de infectados en varios países de Europa, Asia y América.

El gobierno de Tierra del Fuego fue uno de los primeros en actuar y a través de un decreto, el gobernador Gustavo Melella estableció el estado de cuarentena total. Se suspendieron las actividades turísticas y cada familia debió designar un adulto responsable para hacer compras.

El aeropuerto Malvinas Argentinas de Ushuaia recibió el impacto directo del virus. Los últimos informes señalan que es uno de los principales lugares de contagio del covid-19 – hay 11 confirmados hasta el momento – debido al gran flujo de personas que arriban desde distintos lugares del mundo.

Es esa la razón que motivo a la empresa Aerolineas Argentinas a suspender todas las operaciones y aislar a todo su personal como medida preventiva. Esto provocó que la provincia pierda uno de los principales puntos de ingreso para abastecerse de medicamentos, insumos y profesionales médicos.

“Lo importante es no perder la conectividad porque es esencial para la provincia”, sostuvo el Gobernador Melella. Luego se confirmó que sería el aeropuerto de la ciudad de Río Grande el que recibiría dos vuelos semanales con el objetivo de paliar con las necesidades sanitarias de la provincia.

Si bien la medida incluía el traslado con móviles del ministerio de salud a los ciudadanos que, una vez en Río Grande, debieran regresar por tierra hacia Ushuaia, el propio Intendente de esa ciudad fue quien rechazó de plano la iniciativa.

“No estoy de acuerdo. Es un riesgo demasiado alto para los vecinos”, señaló Martín Pérez. La negativa estuvo fundamentada en que “posibilitaría” la propagación del virus en una ciudad donde aún no hay casos confirmados.

Esto desató además el rechazo por parte de los propios ciudadanos, quienes promovieron campañas a través de las redes sociales y hasta generaron una manifestación con ollas y bocinas en los autos.

Ante la situación adversa, el gobierno de Gustavo Melella decidió resolver la situación con el alquiler de un avión sanitario que estará a disposición hasta el fin de la cuarentena por la pandemia del coronavirus.

Si bien aún no se conoció el dato de cuánto costará la demanda del servicio, hay quienes señalan que esa cifra podría haber sido volcada en el deteriorado sistema de salud provincial, que permita tener mas recursos económicos disponibles en caso de que la situación supere las proyecciones que los medicos analístas advierten, y evitar así el colapso del sistema de salud.

Desde el Ejecutivo explicaron que luego de que Aerolíneas Argentinas decidiera suspender toda su operatividad en la aeroestación de la capital fueguina, se tomó esta determinación en virtud de un análisis profundo, “con el solo fin de que Tierra del Fuego, provincia aerodependiente, tuviera garantizada la provisión de insumos médicos, reactivos y la llegada de profesionales como terapistas pediátricos”.

“El temor está presente en todos. Es comprensible. Y nuevamente hemos escuchado el reclamo de los y las vecinas principalmente de Río Grande, a pesar de que ha sido dispuesto un operativo sanitario riguroso para la llegada de aquellos fueguinos que hoy, con todo derecho, quieren estar en su hogar“, señalaron en un comunicado enviado ayer pasada la medianoche.

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