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14/12/2025
La gestión de Gustavo Melella enfrenta su punto más crítico. De acuerdo con un relevamiento de la consultora Neodelfos, más del 70% de los fueguinos tiene hoy una percepción negativa del gobierno provincial, mientras que la imagen positiva cayó por debajo del 30%. Los números, que marcan un récord histórico de desgaste político, reflejan un proceso de deterioro sostenido que ya no puede explicarse por factores externos ni por la coyuntura nacional.
Según el informe difundido por Neodelfos en sus redes sociales, “la caída de la imagen del gobernador Gustavo Melella no es repentina ni producto del contexto nacional, sino el resultado de años de promesas incumplidas, anuncios vacíos y una gestión cada vez más alejada de la realidad cotidiana de los fueguinos”.
La maquinaria comunicacional del Ejecutivo parece haber perdido efectividad frente a una realidad que se impone con crudeza. Proyectos estratégicos repetidamente anunciados —el Puerto de Río Grande, el Hidrógeno Verde, el Polo Petroquímico, la producción de amoníaco y urea granulada o la diversificación de la matriz productiva— no pasaron del discurso. Cada anuncio generó expectativas que se transformaron en frustración social. Las promesas incumplidas ya no inspiran esperanza, sino enojo y desconfianza.
Melella insistió en proyectar una imagen de crecimiento y expansión económica, pero los hechos no acompañaron. La distancia entre el relato oficial y la realidad concreta se volvió insostenible. Hoy, incluso los sectores tradicionalmente afines al oficialismo muestran señales de desencanto y fatiga política.
Uno de los principales focos de malestar social es la crisis educativa. Las desobligaciones permanentes, las jornadas reducidas y las suspensiones constantes se han vuelto una rutina en las escuelas fueguinas, afectando la organización cotidiana de miles de familias. Neodelfos advierte que este escenario de discontinuidad “golpea de lleno en la vida diaria de los fueguinos”, y subraya que el gobierno “ha naturalizado un funcionamiento escolar irregular, improvisado y sin previsión”. La falta de decisión política para ordenar el sistema educativo se consolidó como una de las causas más visibles del desgaste social.
El deterioro del sistema sanitario provincial se profundiza sin respuestas estructurales. La escasez de profesionales, la alta rotación de médicos, la sobrecarga de guardias y el colapso operativo de OSEF dibujan un panorama alarmante. Los atrasos en los pagos a prestadores, la reducción de coberturas y la incertidumbre frente a tratamientos o derivaciones generan un clima de malestar generalizado. Para Neodelfos, el “desgaste ya no es comunicacional, es de gestión”. La ciudadanía “dejó de evaluar discursos y empezó a juzgar resultados”. Y los resultados no aparecen.
La situación energética de Ushuaia y Tolhuin se ha convertido en el emblema del incumplimiento. Las obras prometidas para ampliar la capacidad eléctrica o instalar nuevas usinas siguen sin concretarse. Mientras tanto, los cortes de suministro, las sobrecargas y la infraestructura obsoleta exponen una red al borde del colapso. La falta de planificación y ejecución convirtió el tema energético en una de las principales fuentes de irritación ciudadana.
En el plano económico, el relato oficial choca de lleno con la realidad de una provincia que pierde puestos de trabajo y donde el sector privado muestra signos de agotamiento. El empleo industrial —uno de los pilares del modelo fueguino— registra caídas sostenidas, mientras que las inversiones prometidas nunca se materializaron. En este contexto, la narrativa del “desarrollo” y la “diversificación” suena cada vez más vacía frente al día a día de los trabajadores.
Con una imagen negativa que supera el 70% y una brecha de más de 40 puntos respecto de la positiva, la administración Melella atraviesa un momento de fuerte debilitamiento. La consultora Neodelfos resume el clima social en una frase tajante: “La señal es clara: la confianza se rompió. Y cuando la confianza se pierde, no vuelve”.
En paralelo, el gobierno parece más concentrado en reacomodar su gabinete y promover una reforma constitucional que nadie pidió, que en ofrecer respuestas concretas a los problemas urgentes de la provincia.
El mensaje de fondo del estudio de Neodelfos es inequívoco: el desgaste del gobierno provincial ya no es un problema de comunicación, sino de gestión. La ciudadanía fueguina evalúa hoy a Melella no por sus anuncios, sino por sus resultados.
Y en esa evaluación, el veredicto parece unánime: la confianza se quebró, y el ciclo político del gobernador atraviesa su momento más crítico.
