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24/05/2025
Luego de diez días de paro por tiempo indeterminado en las plantas electrónicas de Tierra del Fuego y una jornada de paro general que paralizó la isla el miércoles pasado, las fábricas y los trabajadores llegaron a un acuerdo que permitió destrabar el conflicto. La solución no llegó de la mano del Gobierno provincial ni de gestiones municipales: fue un entendimiento directo entre las partes involucradas.
El convenio, firmado en Buenos Aires entre la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), establece el compromiso de las empresas a no efectuar despidos hasta el 31 de diciembre y el regreso de los trabajadores a sus puestos. El acta contempla además la conformación de una mesa de diálogo en los próximos diez días, con invitación a los gobiernos nacional y provincial, para discutir medidas que mejoren la competitividad del sector. También se resolvió que no se descontarán los días de paro.
Uno de los puntos más relevantes del acuerdo es la cláusula de “paz social”, que implica la suspensión de medidas de fuerza colectivas mientras esté vigente el pacto. El objetivo es evitar nuevas tensiones como las vividas la semana pasada, cuando miles de personas se movilizaron en Ushuaia, Río Grande y Tolhuin, en una postal que remitió a los hechos trágicos de 1995 que terminaron con la muerte del obrero Víctor Choque.
El conflicto se originó tras la decisión del Gobierno Nacional de avanzar con la baja de aranceles a la importación de productos electrónicos, lo que encendió alarmas en el sector. Empresas y trabajadores advirtieron que la medida pone en riesgo miles de empleos directos e indirectos, y que puede socavar uno de los pilares económicos de la provincia. La industria electrónica representa entre el 30% y el 35% del PBI provincial y es el principal empleador privado del territorio.
Durante el conflicto, el gobernador Gustavo Melella había anunciado un supuesto acuerdo para resolver el paro, aunque la reunión que prometía no se concretó. En paralelo, el intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, viajó a Buenos Aires con el mismo objetivo. Sin embargo, ninguna de estas acciones derivó en una resolución concreta. El desenlace llegó cuando AFARTE y los gremios firmaron el pacto de manera autónoma.
¿Se anticipó el gobernador con fines políticos? La pregunta resuena en los pasillos sindicales y en sectores críticos de la gestión provincial. Lo cierto es que ni la advertencia pública de Melella ni el gesto de Vuoto fueron determinantes.
Las empresas firmantes del acuerdo incluyen a Mirgor, IATEC, Brightstar y otras firmas que concentran la mayor parte de la producción. En un comunicado, AFARTE reafirmó su compromiso con el empleo, pero también insistió en la necesidad de reducir el “costo argentino” para mejorar la competitividad: “El consumidor merece precios más bajos, pero sin destruir la industria nacional”, advirtió la entidad.
Ahora, con la actividad industrial en marcha y la promesa de estabilidad laboral hasta fin de año, se abre una nueva etapa de diálogo. Una que podría redefinir el futuro del régimen de promoción y la supervivencia del entramado productivo.